Conservar las semillas es importante para poder sembrarlas cuando tengamos listo el medio de cultivo. 

Guarda las semillas a oscuras, en un lugar fresco y seco. Asegúrate de etiquetar los recipientes. Algunas semillas permanecerán viables cinco años o más si están almacenadas adecuadamente.
Cuando el 50% de las semillas no germinen, la vida media de almacenamiento ha finalizado. Sin embargo, las semillas de un año o más suelen llevar más tiempo para germinar, y tienen un porcentaje de germinación más bajo.

Las hormonas de la semilla responden con presteza a la humedad, ya que es el principal estímulo de la germinación. Procura que las semillas se mantengan secas con el fin de impedir que la humedad les indique que germinen. Un poco de humedad condensada puede darles a las semillas una señal falsa para que germinen, provocando que éstas gasten toda su energía almacenada. Evita los niveles de humedad por encima del 5% para asegurar que las semillas sean viables. Los niveles de humedad por encima de este nivel reducen el índice de germinación rápidamente.

 

Las semillas son sensibles a la temperatura; pueden ser desinfectadas con una corta aplicación de calor. Las temperaturas bajas ralentizan la actividad interna de la semilla, por lo que son las más adecuadas para su conservación.

El aire, una vez que se adentra en la cubierta externa de la semilla, le indica a ésta que germine. Las semillas viables se conservan mejor si se envasan al vacío para eliminar todo el oxígeno. Las semillas con una cascara delgada nunca entran del todo en fase latente, porque la humedad y el aire están siempre presentes en su interior. Esta humedad y este aire hacen que los niveles hormonales se disipen lentamente. Las semillas de este tipo no se conservan bien durante mucho tiempo.

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